Category Archives: Spanish Friday

¡Estoy en El Diario!

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Le agradezco a Carmen Molina Tamacas por haberme incluido en su artículo:

Sin embargo, no comparto el optimismo del artículo en cuanto al futuro del español en los EE. UU. Según los lingüístas cuyas obras he leído, como Carmen Silva-Corvalán de USC (en California) y John Lipski (Penn State), los inmigrantes hispanos, como los italianos, griegos, alemanes, y judíos en décadas anteriores, van perdiendo su idioma dentro de pocas generaciones. Solo la llegada constante de nuevos inmigrantes permite la continuación del idioma.

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Many thanks to Carmen Molina Tamascas for having included me in her article about Spanish in the United States (see image/link above). However, I don’t share the article’s optimism regarding the language’s future here. According to the linguists whose work I have consulted, such as Carmen Silva-Corvalán at USC and John Lipski at Penn State, Spanish-speaking immigrants, like the Italians, Greeks, Germans, and Jews in earlier decades, generally lose their own language within one or two generations. Only the constant arrival of new immigrants enables the language’s continued vitality.

Separated at birth — and by speech therapy!

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Hace más de dos años escribí sobre los adultos hispanohablantes que no pueden marcar las erres. Desde entonces no he podido encontrar ningún dato publicado sobre la frecuencia de este problema, ni ningún recuento publicado fuera del Internet. Esta sequía terminó esta mañana cuando leí el artículo “The Mixed-Up Brothers of Bogotá” (Los hermanos confundidos de Bogotá) en el New York Times Magazine. La historia es fascinante aun para la gente normal que no esté obsesionada con el rotaciscmo adulto. Dos parejas de gemelos mellizos colombianos con veinte y pico años (Jorge y Carlos, William y Wilber) descubren que fueron cambiados al nacer y que en realidad son dos parejas de gemelos idénticos (Jorge y William, Carlos y Wilber). William y Wilber se criaron en el campo, y Jorge y Carlos en Bogotá, haciéndoles a los cuatro hombres una prueba ideal de la importancia de la naturaleza y la crianza.

El rotacismo entra en la historia cuando Carlos y Wilber se conocen por primera vez: “Wilber empezó a hablar, pero Carlos lo tenía difícil entenderlo. En vez de marcar sus erres, Wilber habló con las /d/ duras. ¡El trastorno de habla! Carlos lo tenía de niño pero lo había superado gracias a la logopedia.”

Por supuesto, la historia de Carlos y Wilber sugiere que el rotacismo, como el tartamudeo, tiene orígenes genéticos. Pero el trastorno es bastante común entre los niños que harían falta muchos datos más para demostrar una tal conexión. ¿Acaso conoce alguien algún estudio sobre los gemelos y los trastornos de habla españoles? No he podido encontrar ninguno.

A propósito, las palabras mellizo y gemelo son otro ejemplo del fenómeno de los dobletes: parejas de palabras con el mismo origen latino. Las dos palabras vienen de la raíz latina gemellicius ‘gemelo’. Como es normal en tales parejas, la palabra más antigua (mellizo) ha cambiado en forma y significado, mientras que la palabra más reciente (gemelo) es más conservadora.

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More than two years ago I wrote about native Spanish-speaking adults who can’t roll their r’s. Since then I have searched in vain for data on the frequency of this problem, or even any published (i.e. non-Internet) anecdotal accounts. This drought ended this morning, when I read the New York Times Magazine story “The Mixed-Up Brothers of Bogotá“. The story is gripping even for normal folks who aren’t obsessed with adult rhotacism (problems with r) . Two pairs of twenty-something fraternal twins in Columbia (Jorge and Carlos, William and Wilber) discover that they were switched at birth and are actually two pairs of identical twins (Jorge & William, Carlos & Wilber). William and Wilber were raised in a rural environment and Jorge and Carlos in Bogotá, making the four young men an ideal test case for nature versus nurture.

Rhotacism enters the story when Carlos and Wilber meet for the first time: “Wilber started speaking, but Carlos was having a hard time catching what he was saying. Instead of rolling his R’s, Wilber spoke with hard D’s. The speech impediment! Carlos had one as a child but overcame it with speech therapy.”

The experience of Carlos and Wilber obviously suggests that rhotacism, like stuttering, has genetic origins. However, it is common enough among young children that it would take much more data to prove such a connection. Anyone know anything about twin studies on Spanish language speech defects? I haven’t been able to find anything.

Incidentally, while writing the Spanish version of this post I learned for the first time the word mellizo, meaning ‘fraternal twin’. It turns out that it has the same Latin root, gemellicius, as the Spanish word for twin, gemelo, making this word pair a nice example of a doublet. As is normal with doublets, the older word (mellizo) has changed in form and meaning, while the more recent word (gemelo) is more conservative.

A tale of two shrimp

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Primero, les pido perdón. Últimamente he escrito poco para este blog porque estoy trabajando tiempo completo en mi libro, ¿Por qué? 101 Questions about Spanish. Supongo que es bueno que sea así: Bloomsbury Press lo espera para octubre.

Pero tuve que compartir con Uds. una perla de sabiduría que acabo de adquirir sobre la etimología de jamóngamba, and camarón.

 

Resulta que, como muchas palabras españolas para los comestibles, jamón nos viene del francés. La palabra francesa jambón viene de su palabra jambe ‘pierna’, que a su vez viene de gamba en el latín vulgar. Y aquí las cosas se ponen interesantes, porque ¡gamba en latín no tiene nada que ver con gamba en español! Más bien, gambacamarón vienen de la palabra latina con el mismo significado, cammarusCamarón es su descendiente nativo, y gamba es un préstamo del catalán.

Es chévere, ¿no?

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First, an apology: I haven’t been posting lately because I’ve been working full time on my book. I guess that’s a good thing: it’s due to Bloomsbury Press in October.

But I had to share a fun tidbit I just ran across, concerning the etymologies of jamóngamba, and camarón. These mean ‘ham’, ‘shrimp’, and ‘shrimp’.

It turns out that jamón is, like many Spanish food words, borrowed from French. French jambón ‘ham’ comes from the French word for leg, jambe, which in turn comes from Vulgar Latin gamba. Here the going gets fun — because Latin gamba ‘leg’ has nothing to do with Spanish gamba! Rather, gamba and its synonym camarón are both derived from the Latin word for ‘shrimp’, cammarus. Camarón is its native Spanish descendant, and gamba as a borrowing from Catalan.

How fun is that!

 

¿Why is día masculine?

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La verdadera pregunta aquí es por qué día es masculina Y termina con -a. Llevo unas semanas investigando tales palabras españolas, de las cuales día es la más frecuente. Día es masculina porque viene de la palabra proto-indo-europea *diéus, que significaba el dios del cielo (un dios masculino) o el cielo diurno. Recibió su -a final principalmente porque su progenitor inmediato latino, diēs, era la única palabra masculina en la clase de sustantivos de la quinta declensión latina. Otros sustantivos en esta categoría también terminaban con –ēs, o aun –iēs. Incluían effigiēsrēs, y speciēs.

La terminación de muchos sustantivos en este grupo cambió de –iēs a -a cuando el latín se desarrolló al español. Speciēs, por ejemplo, nos dio especia. Otros ejemplos incluyen materiēs, la fuente de materia y madera, y rabiēs, la fuente de rabia.

Estos cambios eran parte de una tendencia española de extender la terminación explícitamente femenina -a a sustantivos que ya eran femeninos, tales como infanta (de infante en latin) y señora (de seniōre). Muchos sustantivos masculinos igualmente adquirieron nuevas terminaciones de -o. Estos incluyen pájaro ‘bird’, de passare, y corcho, de cortice. Ralph Penny nombra estos cambios ‘hypercharacterization’.

Para diēs el cambio a ‑a resultó en un conflicto entre el género masculino del sustantivo y su terminación femenina. Sin duda el hecho de que diēs era ambigua en cuanto al género contribuyó al cambio. Aunque normalmente era masculina, diēs era femenina cuando tenía el sentido de ‘fecha límite’ o ‘cita’. O sea, la confusión de género ha sido una parte de esta palabra desde sus orígenes.

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The real question here is why día ‘day’ is masculine even though it ends with -a, the Spanish feminine ending par excellence. I have been looking into words like this lately; día ‘day’ is the most frequent of them. Día is masculine because it comes from the Proto-Indo-European root *diéus, meaning ‘Sky-god’ (a masculine deity) or ‘daytime sky’. It ended up with a final -a mostly because its immediate Latin progenitor, diēs, was the only masculine word in Latin’s ‘fifth declension’ noun class. (Doesn’t “The Fifth Declension” sound like a good name for an amateur rock band composed of linguists, like Stanford’s “Dead Tongues”?) Other nouns in this category also ended in –ēs, or even –iēs. They included effigiēs ‘effigy’, rēs ‘thing’, and speciēs ‘sight, view; shape, form’.

The ending of several fifth declension nouns changed from –iēs to a as Latin evolved into Spanish. Speciēs, for example, became especia ‘spice’. Other examples include Latin materiēs, which evolved into Spanish materia ‘matter, substance’ and madera ‘wood’, and rabiēs, the source of Spanish rabia ‘rage’.

These changes were part of a broader tendency to extend the explicit ‑a marker to nouns that were already feminine, such as infanta ‘princess’ (from Latin infante) and señora ‘madame, lady’ (from seniōre). Likewise, many masculine nouns acquired a freshly-minted -o ending. Examples include Spanish pájaro ‘bird’, from Latin passare and corcho ‘cork’, from Latin cortice. Ralph Penny refers to these changes as ‘hypercharacterization’.

For diēs the change to ‑a created a conflict between the noun’s gender and its ending. It was probably abetted by the fact that diēs was sexually ambiguous. While normally masculine, diēs was treated as feminine when used in the sense of ‘appointed day, deadline’. In other words, gender confusion has been built into the word from the get-go. Plus ça change…

Un nuevo recurso – A new resource

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Actualmente estoy investigando los múltiples orígenes de las palabras españolas que son masculinas aunque terminan con -a. En el proceso descubrí el sitio web BlogoLenga. Tiene el sumario más útil sobre este tema que he encontrado, incluso el de la nueva Gramática de la Real Academia. Es una lástima que su autor no diga nada de su identidad.

BlogoLengua

No dudo que mis lectores encontrarán algo de interés en el blog. ¡Que disfruten!

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Right now I’m looking into the many origins of Spanish nouns that are masculine even though they end in -a. In the process I came across the website BlogoLenga, which has the best summary I’ve seen of this topic, including the one in the Real Academia’s new Gramática. It’s a pity that the blog’s author has little to say about his (or her) identity.

I’m sure that my Spanish-speaking readers will find something of interest in the blog. Enjoy!

Un ejemplo perfecto — a perfect example

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Mientras investigaba la posición de los adjetivos en español me encontré con un ejemplo perfecto de la manipulación expresiva de este parámetro lingüístico. Viene de la novela Circuitos Cerrados: La segunda guerra de las marcas, por Fernando Labarta Vélez. (Tengo que confesar que no la he leído.) En la siguiente oración, Labarta juega con la posición del adjetivo perfecto para hacer hincapié en los aspectos estereotípicos que se combinan para producir una mujer perfecta:

Ensimismada en su perfeccionismo obsesivo, quiso ser siempre la mujer perfecta: la perfecta estudiante, la perfecta hija, la perfecta empresaria, la perfecta compañera. (p. 59)

Aquí la posición prenominal de perfecta en relación a estudiantehijaempresaria, y compañera indica que el adjetivo se une con cada sustantivo para crear una entidad conocida, como una olorosa rosaun tímido cordero. (Casi se puede imaginar comillas en el aire alrededor de estas expresiones.) Al otro mano, la posición posnominal y normal del adjetivo en una mujer perfecta indica que el atributo de la perfección es impredecible y objetivo.

De esta manera, la flexibilidad sintáctica del español contribuye al poder expresivo del idioma.

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While I was looking into the position of the adjective in Spanish I came across a perfect example of how this linguistic parameter can be manipulated for expressive purposes. The example comes from the novel Circuitos Cerrados: La segunda guerra de las marcas, by Fernando Labarta Vélez. (I must confess that I haven’t actually read the novel!). In the following sentence, Labarta plays with the position of the adjective perfecto to emphasize the stereotypical aspects that combine to produce a perfect woman:

Absorbed in her obsessive perfectionism, she always wanted to be the perfect woman: the perfect student, the perfect daughter, the perfect business woman, the perfect mate. (my translation)

The pre-nominal position of the adjective (before estudiante ‘student’, hija ‘daughter’, empresaria ‘business woman’, and compañera ‘mate’) in the Spanish version indicates that the adjective combines with the following noun to create a well-established entity, like a ‘fragrant rose’ or a ‘timid sheep’. (You can almost imagine air quotes around these phrases.) In contrast, the normal position of the adjective after the noun mujer ‘woman’ indicates that perfection is an unpredictable and objective attribute.

The greater syntactic flexibility of Spanish thus contributes to the language’s expressive power.

¿Qué tal?

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La pregunta informal ¿Qué tal? significa ¿Cómo estás? Una lectora me escribió con una pregunta interesante sobre ella:

Me llamo Jenny y soy maestra de español.  Unos estudiantes me preguntaron de dónde viene la frase «¿Qué tal?»  Sé que es la forma corta de «¿Qué tal estás?» y que “tal” tiene muchos usos en el idioma pero, ¿Qué significa literalmente «qué tal»?  ¿De dónde viene la frase?  
¿Sabe usted algo de los orígenes de la frase?

Para investigar, primero consulté el diccionario de la Real Academia Española. Esto explica que, en general, qué tal es un sinónimo de cómo. Por ejemplo, ¿Qué tal resultó el estreno? significa ¿Cómo fue el estreno? También confirma que la expresión específica ¿Qué tal? es una versión corta de ¿Qué tál estás?, que significa ¿Cómo estás?

En cuanto a la historia de la expresión, qué viene de quid en latín y tal viene de talis. Mi diccionario latino no incluye la expresión quid talis pero Google Translate (que en general no consulto ni de lejos, pero que fue útil en este caso) la traduce como ‘qué tipo de’. Como sabemos, estar se usa para describir las condiciones; es cognado de la palabra inglesa ‘state’. En ese caso, ¿Qué tal estás? expresa ‘En qué tipo de condición estás?

Otra manera de interpretar la situación es la siguiente.Tal es vago a propósito. Unos ejemplos de esto en Collins son tal cosa ‘anything of the sort’, a tal hora ‘at such-and-such time’, fuimos al cine y tal ‘we went to the movies and stuff’. Por otro lado, qué pide la especificidad. Por lo tanto, la combinación qué tal espera extraer lo específico de lo vago: de todas las condiciónes posibles, ¿en cuál te encuentras?

Me alegraría recibir otras interpretaciones.

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The casual question ¿Qué tal? means “How are you?” or “What’s up?” A reader wrote me with an interesting question about it:
My name is Jenny and I’m a Spanish teacher. Some of my students asked me where the expression ¿Qué tal? comes from. I know that it’s short for Qué tal estás? and that tal has a lot of uses in the language, but what is the literal meaning of qué tal? Where does the expression come from?

To research this question, I first consulted the Real Academia Española’s dictionary. The RAE interprets qué tal in general as a synonym of ¿Cómo? ‘How?’. For example, ¿Qué tal resultó el estreno? translates as “How was the premiere?” The RAE also confirmed that ¿Qué tal? is indeed short for ¿Qué tál estás?. This is why it’s the equivalent of ¿Cómo estás? ‘How are you?’

As for the history of the expression, qué comes from Latin quid and tal from talis. My Latin dictionary doesn’t include the expression quid talis, but Google Translate (which in general I won’t touch with a ten-foot pole) translates it as ‘what type of’. As you may know, estar is used to describe conditions (it’s a cognate of English state). Putting the pieces together, ¿Qué tal estás? means ‘In what type of condition are you?’ or, more smoothly, ‘What sort of condition are you in?’

Another way to look at ¿Qué tal? is the following. Tal, which translates as ‘such’, is deliberately vague; some helpful examples from Collins are tal cosa ‘anything of the sort’, a tal hora ‘at such-and-such time’, and fuimos al cine y tal ‘we went to the movies and stuff’. On the other hand, qué demands specificity: ¿Qué libro? ‘which book’ and the like. Therefore, the combination qué tal serves to extract the specific from the vague: out of all possible conditions, in which do you find yourself?

I welcome other interpretations.

Más allá de [beyond] car/gar/zar

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Todos conocemos (o debemos conocer) los cambios ortográficos que sufren los verbos que terminan en ‑car, ‑gar, y ‑zar. Por ejemplo escribimos saquéjugué, y almorcé en vez de conservar los letras originales (cg, y z). Para el cambio de cqu y el de gqu hay un buen motivo: conservar el sonido original (/k/ o /g/). Para el cambio de zsolo hay el motivo conservador de no usar la letra z antes de e. Es por eso que el español pidió prestado la palabra italiana zero como cero.

El español tiene un montón de otros tales cambios ortográficos. Recientemente reuní una lista de ellos. Aquí están en toda su gloria. No incluí los cambios de ‑car, ‑gar, y ‑zar por ser demasiado conocidos.

cambios ortográficos

Es importante tener en cuenta que estos cambios solo afectan la ortografía, no la pronunciación. Ni se deben considerar irregularidades, porque son predecibles. Es decir que cualquier palabra con tal ortografía sufriría el mismo cambio.

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All of us are (or should be) aware of the spelling changes that afflict verbs that end in ‑car, ‑gar, and ‑zar. For example, we write saquéjugué, y almorcé instead of keeping the original consonants (cg, y z). There’s a solid motive for the changes of c to qu and of g to qu: to keep the original sound (/k/ or /g/). The only reason for the change of z to z is the spelling rule that prohibits z before e (this is why Spanish borrowed the Italian word (zero as cero).

Spanish has an impressive quantity of other such spelling changes. I recently made a list of all of them to share with you in their orthographic glory. I didn’t include the ‑car, ‑gar, and ‑zar changes themselves because they’re too well known.

cambios ortográficos en

It’s important to keep in mind that these changes only affect spelling, not pronunciation. Nor should they be considered irregularities, because they’re predictable. That is, any word spelled like these would undergo the same changes.

 

 

Un libro que todos deben leer

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Acabo de leer un libro verdaderamente sobresaliente sobre la lingüística. Se publicó en 2005 y ojalá que lo hubiera descubierto antes.

Si alguna vez se ha preguntado “¿Por qué cambian los idiomas?” or “¿Cómo se desarrollaron los primeros idiomas?”, el prof. Deutscher tiene las respuestas que Ud. ha ido buscando.

Un experto en los idiomas semíticos, Deutscher es un escritor extraordinario. Explica los conceptos sofisticados clara y animadamente.

El libro se centra en tres conceptos claves de la evolución lingüística: la economía (la tendencia a simplificar y reducir), la expresividad (la tendencia a crear nuevas formas), y la analogía (la tendencia a crear conexiones y generalizar las reglas implícitas). En los primeros capítulos, el prof. Deutscher explica estos conceptos en el contexto de los cambios actuales o pasados en una variedad de idiomas. Luego, él los aplica de una manera más teorética a las raíces posibles de los primeros idiomas.

Unos ejemplos en de los tres conceptos en español son los siguientes:

  • la economía: la pérdida de la /s/ final en muchos dialectos hispanos
  • la expresividad: la creación de la conjugación del futuro (hablaré, hablarás, hablará, etc.) del infinitivo más las formas del verbo haber (he, has, ha, etc.)
  • la analogía: la creación de las formas irregulares como produzco según el modelo de las formas hagodigo, que se desarrollaron del latín por cambios fonéticos normales.

Lea, y disfrute.

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I just finished reading a truly outstanding book about linguistics. It was published in 2005 and I wish I’d discovered it earlier.

[see illustration in Spanish version above]

If you’ve even wondered “Why do languages change?” or “How did the first languages develop?”, Professor Deutscher has the answers you’ve been looking for.

An expert on Semitic languages, Prof. Deutscher is an extraordinary writer. He explains sophisticated concepts in a clear and lively fashion.

The book focuses on three key concepts in linguistic evolution: economy (the tendency to simplify and reduce language), expressiveness (the tendency to create new forms), and analogy (the tendency to create connections and generalize implicit rules). In the first chapters, Prof. Deutscher explains these concepts in the context of ongoing or historical change in a variety of languages. He then applies them in a more theoretical manner to the possible roots of humankind’s first languages.

Some examples in Spanish of the three concepts are the following:

  • economy: the loss of final /s/ in many Spanish dialects
  • expressiveness: the creation of the future tense conjugation (hablaré, hablarás, hablará, etc.) on the basis of the infinitive and the present tense of the verb haber (he, has, ha, etc.)
  • analogy: the creation of irregular forms like produzco on the model of hago y digo, which developed from Latin via normal phonological change.

Read and enjoy!

What makes Spanish unique

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¿Cómo es único el español?

He ido pensando recientemente en los pocos aspectos únicos que conozco del español, los aspectos que diferencian el español de los otros idiomas del mundo. Si algún lector puede sugerir otros aspectos únicos, o eliminar alguno de los míos, claro que estaré contenta de revisar mi pequeña lista. Ignoro el vocabulario porque cada idioma tiene un vocabulario único.

El primer elemento único que conozco del español es ortográfico: las marcas invertidas. La Real Académica inventó la ¿ y la ¡ en el año 1754, una mejora dramática a su propuesta previa (de 1741) de usar las marcas normales (? y !) al comienzo y al final de preguntas y exclamaciones. Según mi conocimiento, ningún otro idioma ha adoptado estas marcas. No sé por qué no; a mí me parecen muy útiles.

El segundo elemento es de gramática: la existencia de dos paradigmas flexionales paralelos. Este fenómeno se encuentra en el imperfecto del subjuntivo, que se puede conjugar o con ‑ra-ras, etc. o con -se-ses, etc. (Dos ejemplos son hablara / hablasecomiéramos / comiésemos.) Según mis investigaciones, el español es el único idioma con tal redundancia. Los otros ejemplos de redundancia gramatical que conozco en otros idiomas se limitan a vocabulario y formas específicos. Un ejemplo es las dos (o tres) conjugaciones del verbo francés asseoir en el presente, el imperfecto, y unos (no todos) otros tiempos verbales, y las dos terminaciones plurales genitivas -den-tten para ciertas palabras finlandesas.

El tercer elemento único es cultural: el español tiene el órgano lingüístico académico más activo e internacional del mundo. La Asociación de Academias de la Lengua Española, (ASALE) la organización cuyo miembro más famoso es la Real Academia Española, es increíblemente activa en cuanto a publicaciones y reuniones, y también resolutamente internacional en su estructura y sus publicaciones. De los pocos otros órganos académicos existentes de idiomas internacionales, el mejor conocido, la Académie Française, solo representa Francia, el órgano alemán solo se preocupa por la ortografía, y las instituciones del árabe y del portugués son poco activas.

Finalmente, el español es el idioma internacional más hablado. El chino tiene más hablantes, claro, pero el español es más internacional, como idioma oficial de países en cuatro continentes: Norteamérica, Sudamérica, África y Europa.

Además de estos aspectos, sospecho que el sistema pronominal español es únicamente complejo. De los otros idiomas que conozco, ninguno tiene reglas tan complicadas de posición (¿antes o después del verbo?) ni de combinación (el fenómeno de le –> se). Pero sería un gran trabajo investigativo confirmar esto.

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I’ve been thinking a lot lately about the few aspects of Spanish that I believe to be unique: those not found in any other language. If a reader can suggest others, or disprove one that I propose, I would be happy to modify my short list.

The first unique element of Spanish has to do with spelling: the upside-down punctuation marks. The Spanish language academy invented ¿ and ¡ in 1754, a dramatic improvment over its previous proposal (in 1741) to use the normal punctuation marks ? and ! at the beginning and end of questions and exclamations. As far as I know, no other language has adopted these symbols. I don’t know why; they seem pretty useful to me.

The second unique element is grammatical: the existence of two alternative inflectional paradigms. This phenomenon is seen in the Spanish imperfect subjunctive, which can be conjugated with forms ending in -ra-ras, etc. or with -se-ses, etc. (Two examples are hablara / hablase and comiéramos / comiésemos.) According to my research, Spanish is the only language with such a drastic redundancy in its grammar. Other examples of grammatical redundancy are restricted to specific vocabulary and/or forms. One example is the two (or even three!) possible conjugations of the French verb asseoir in certain verb tenses; another is the two possible genetive plural endings -den and -tten for certain Finnish nouns.

The third unique element is cultural: Spanish has the most active and international academic language organization in the world. The Asociación de Academias de la Lengua Española, (ASALE), whose most famous member is Spain’s Real Academia Española, is amazingly active in terms of publications and conferences, and is also resolutely international in its structure and publications. Of the few existing academic groups for other international languages, the best known, the Académie Française, only represents France, the German organization only focuses on spelling, and the Arab and Portuguese institutions are, as far as I can tell from their web pages, relatively inactive.

Finally, Spanish is the international language with the greatest number of speakers. Chinese has more speakers, of course, but Spanish, unlike Chinese, is an official language in four continents: North and South America, Africa, and Europe.

Besides these four aspects, I suspect that the Spanish pronominal system is also unique for its complexity. Of the other languages I know, none has more complicated rules for pronoun positioning (before or after the verb) and interaction (the nasty le –> se business). But it would take a serious effort to research this question properly.